¿Qué nos dice la ciencia sobre los beneficios del ejercicio físico a nivel mental?

 

 

Desde la investigación especializada hasta la divulgación científica, son muchas las personas que afirman con rotundidad que practicar ejercicio físico de forma regular aporta indudables beneficios a nivel de habilidades mentales (atención, memoria etc). Parece un consenso absoluto, supuestamente respaldado por cientos de estudios científicos. Sin embargo, tras cinco décadas de investigación, un análisis detallado de la evidencia disponible hasta el momento no parece respaldar ese consenso.

 

¿Qué nos dicen realmente los datos?

 

Durante la última década, son varios los estudios que han revelado que la conexión entre ejercicio físico y mejora en habilidades mentales (cognitivas) no es tan clara. La realidad es que muchos de los estudios realizados hasta ahora presentan puntos débiles. Por ejemplo, a menudo evalúan a grupos de personas muy pequeños, lo que hace que los resultados puedan ser fruto de la simple casualidad. Otras veces comparan a personas que hacen ejercicio frente a otras que no hacen absolutamente nada, sin tener en cuenta que el simple hecho de salir de casa, socializar o participar en una actividad novedosa ya puede generar cambios a nivel cognitivo. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe de 2020 afirmó que la mayoría de los ensayos clínicos sobre este tema aportan un nivel de certeza bajo o muy bajo. Además, es mucho más fácil que se publique un estudio si encuentra resultados llamativos y positivos, dejando escondidos en un cajón los otros experimentos que no observan ningún efecto. 

 

El mito del «cerebro como músculo» y su activación

 

A menudo se intenta explicar la supuesta relación entre la práctica de ejercicio y las habilidades mentales asumiendo la lógica del «cerebro como un músculo», creyendo que involucrarse repetidamente en una actividad física fortalece la capacidad cognitiva de la misma manera que el entrenamiento de pesas fortalece el cuerpo. Sin embargo, encontrar que el volumen de una región cerebral como el hipocampo cambia tras hacer deporte durante un periodo de tiempo relativamente largo no significa automáticamente que mejore la memoria, ya que esta área participa en múltiples funciones, como la navegación espacial o la imaginación. Además, la neurociencia actual ha demostrado que no existe una relación exacta de «uno a uno» entre regiones cerebrales y funciones mentales. Distintos patrones de activación cerebral pueden dar lugar a un mismo comportamiento, e incluso una misma tarea puede resolverse usando diferentes redes neurales en distintos momentos. 

 

Explicaciones alternativas a la mejora cognitiva

 

En lugar de asumir que el ejercicio físico expande nuestra inteligencia o capacidad cognitiva de forma directa, existen otras hipótesis que podrían ser más plausibles. Las supuestas mejoras observadas podrían explicarse, sencillamente, por cambios en la motivación y en las ganas de esforzarse al hacer ciertas tareas. Empezar un programa de ejercicio también suele ir acompañado de cambios en el estilo de vida, como dormir mejor, comer más sano o sentir más apoyo social. Podrían ser estos cambios colaterales, junto con el enriquecimiento social de la propia actividad, los verdaderos responsables de una posible mejora cognitiva, y no tanto el simple esfuerzo físico.

 

Necesidad de buena ciencia

 

Los beneficios generales para la salud del ejercicio físico están más que demostrados y justifican plenamente su recomendación diaria. No obstante, necesitamos un cambio de mentalidad en la investigación en este ámbito, con estudios más rigurosos y nuevas hipótesis, para comprender si el ejercicio físico realmente mejora las habilidades cognitivas, qué tipo de intervenciones funcionan (por ejemplo, ejercicio de baja o alta intensidad), para quién y bajo qué circunstancias.

Daniel Sanabria Lucena

Catedrático en la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada

Director del laboratorio Cognitive & Affect Dynamics del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento, Universidad de Granada

https://hbc.ugr.es/cognitive-affect-dynamics/

Instagram daniel.sanabria__

Esta entrada está basada en el siguiente artículo científico

Sanabria, D., Ciria, L. F., Holgado, D., Bartoš, F., Luque-Casado, A., Fernández-del-Olmo, M., Perakakis, P., & Román-Caballero, R. (2026). Running ahead of the evidence? Rethinking the exercise-cognition consensus after five decades of research. Journal of Science and Medicine in Sporthttps://doi.org/10.1016/j.jsams.2026.07.003